- XVIII - A Cintia, que mirando unos lienzos, le llevo la atención aquel en que estaba pintada la ruina de Troya

Cintia, ¿qué miras? ¿El engaño griego
que atrevida mintió bárbara mano?
¡Qué luego te llevase lo inhumano!
¡Qué la ruina te inclinase luego!
Mejore estragos el vendado ciego,
aumentando violencias al tirano,
y de tu vista al rayo soberano
arda el Asia otra vez en mejor fuego.
Mas si de ver incendios sólo trata,
y engañas, Cintia hermosa, tu despecho,
no mires, no, de Troya los despojos.
Vuelve a mi fe, donde verás, ingrata,
las cenizas que aun arden en mi pecho,
los engaños que aun viven en tus ojos.