- XXIV - A una dama de pie demasiado crecido
Tienes un pie, Marica, que, a medirse,
tuviera cien mil pies; es sin trasunto.
Pues quererle contar punto por punto,
es cuento largo, y no puede decirse.
En él solo, si bien llega a medirse,
hay un apostolado todo junto;
es tan grande, en efecto, que barrunto
que delante del Rey puede cubrirse.
Es puntoso tu pie, no como quiera;
él es un pie disforme, es un pie fiero,
y él es un pie que saca el pie del plato;
y, en fin, él es un pie de tal manera,
que todo lo que digo y exagero,
no es, Marica, tu pie ni aun su zapato.