- VII - A las ojeras de una dama

Iluminados del color del cielo,
los párpados hermosos de unos ojos,
raudales de zafir que, sin enojos,
los sentidos anegan por consuelo;
piratas son del sol que, sin desvelo,
las luces roban a sus rayos rojos,
que valiosos blasonan por despojos,
sombra a sus luces y a sus rayos hielo.
Del alma más esquiva las potencias,
el sitio azul en cercos y clausura,
sitiadas rinde sin acción violenta.
Que es imposible en tantas influencias
resistir el imán de su hermosura,
por centro de la vida, que la alienta.