- XX - Pretende con toda ingeniosidad esforzar el dictamen de que sea ausencia mayor mal que los celos
El ausente, el celoso, se provoca;
aquél con sentimiento, este con ira;
presume éste la ofensa, que no mira;
y siente aquél la realidad, que toca.
Este templa, tal vez, su furia loca,
cuando el discurso en su favor delira;
pues nada a su dolor la fuerza apoca
y, sin intermisión, aquél suspira.
Este aflige dudoso su paciencia,
y aquél padece ciertos sus desvelos;
éste al dolor opone resistencia;
aquél y ella, sufre desconsuelos;
y si es pena de daño, al fin, la ausencia
luego es mayor tormento que los celos.