- XXXVII - Alaba con especial acierto el de un músico primoroso

Dulce Deidad del viento armonioso,
suspensión del sentido deseada,
donde gustosamente aprisionada,
se mira la atención más bulliciosa.
Perdona a mi zampoña licenciosa,
si el escuchar tu Lira delicada,
canta con toda voz desentonada,
prodigios de la tuya milagrosa.
Pause tu lira el Tracio, que aunque calma
puso a las negras sombras del olvido,
cederte debe más gloriosa palma.
Pues más que a ciencia el arte has reducido,
haciendo suspensión de toda un alma,
el que sólo era objeto de un sentido.