- XXXVI - Al nacimiento del hombre

Peregrino que sales inocente
llorando a ver la luz y no la miras,
¿qué vida traes si lloras y suspiras?
¿qué muerte traes si vives de repente?
Si vienes a vivir, ya eres viviente;
si vienes a morir, a muerto aspiras;
y si estas dos verdades son mentiras,
habla y sabrase de los dos quien miente.
Sin duda alguna que la luz divina
te va sacando del maternal tronco
para darte la esfera más nocturna.
No en vano ha sido tu gemido ronco
pues con los lloros de esa blanca urna
se va labrando tu sepulcro bronco.