- CXIV - En la muerte del príncipe Filiberto de Saboya
No turba nuestro llanto la alabanza
que hoy suena, joven real, en la victoria
que de la vida o muerte transitoria
en mejor vida tu virtud alcanza.
Sólo se extiende a la fatal mudanza
del gran principio de gloriosa historia,
en quien de antigua hereditaria gloria
émula se mostraba tu esperanza.
Pídele a Dios, para lograr la nuestra,
victorias de su iglesia, pues tu celo
milita ya con arma celestiales.
Será en el orbe general consuelo
ver que a tu ruego deban los mortales
lo mismo que debieran a tu diestra.