- CXXIX - Del Príncipe de Esquilache
Si a Filis por qué llora le pregunto,
que no es del alma su tristeza jura;
mas yo, por la inquietud de su hermosura,
que son de amor las lágrimas barrunto.
Llorando niega, y a sus penas junto
lo que ella siempre desmentir procura,
sin ver que encubre su infeliz cordura
en cuerpo alegre corazón difunto.
¡Qué pasos da su engaño tan perdidos!
¡Qué mal se tuerce una costumbre larga,
pues no la vencen máquinas ni ruegos!
¡Qué poco debe amor a los sentidos,
si al tiempo que el secreto les encarga,
juran los ojos contra el alma ciegos!