- CXVI - A la duquesa de Villahermosa, doña María de Aragón, cuando, saliendo de Menina, se calzó chapines

Cuando el amor sus flechas aprestaba
vuestra hermosa niñez, real señora,
como quien su vecino daño ignora,
el orbe la defensa despreciaba;
y así, en las llamas súbitas sacaba
centella en otro tiempo, incendio ahora;
ya amor subido en alto se mejora,
para esparcir los daños de su aljaba.
Y por herir las almas de improviso
le disminuye al vencedor la gloria,
noble pregón que se defiendan suena;
mas como ven que es vuestra la victoria,
aperciben los pechos a la pena,
y niéganlos al importuno aviso.