- XXVIII - Encarece su amor con ocasión de un eclipse de luna que pareció muy sangriento
Celia, no ves la saña del Planeta,
que amenazando trágica ruina,
llama vierte feroz, sangre fulmina
en usurpada forma de Cometa.
Mira cual tiembla la Tiara inquieta,
de lo que el vano Astrólogo imagina,
y cuantos Cetros al horror destina,
oscura voz de equívoco Profeta.
Y advierte, que seguro en sus enojos,
de su semblante pende mi cuidado,
que ni sabe otro cielo, ni le mira,
y atento a las estrellas de tus ojos,
ni quiere más fortuna que tu agrado,
ni teme más prodigios, que tu ira.