Al entierro que se hizo en San Esteban de Salamanca a los huesos de don Fernando de Toledo, duque de Alba, y de otros ascendientes de la Casa de Toledo
Niégate, (huésped) hoy a la partida,
y el llanto logra, que fatal te advierte
este funesto triunfo de la muerte,
este funesto asombro de la vida.
Culta es urna del Alba, que dormida
en sueño yace inexorable y fuerte
de eterna siempre noche, o dura suerte
cual cerviz no tembló su grave herida.
Al fuero de la Parca luces bellas,
el Alba feuda aquí, de aquel Fernando,
que hoy de gloria sus triunfos enriquece.
Que mucho, pues, se ilustra a las estrellas,
y aun a los mismos cielos ilustrando,
horizontes eternos amanece.