- XX - Al poder mas que soberano de los ojos de Narcisa Con vano ardor, con apetito ciego lidiaban por la eterna monarquía los dioses soberanos; que aun ardía la ambición en el reino del sosiego. Empuñó el libre dios el tirso griego, el acero fatal Marte esgrimía, y el soberano Júpiter movía en cada rayo la región del fuego. Entre los soberanos batallones, luego que el arco el ciego dios previno, a su diestra la gloria fue precisa. ¡Ah terrible poder de sus arpones! Venció el amor todo el poder divino, pero al amor los ojos de Narcisa.