- XXIV - A una dama de pie demasiado crecido Tienes un pie, Marica, que, a medirse, tuviera cien mil pies; es sin trasunto. Pues quererle contar punto por punto, es cuento largo, y no puede decirse. En él solo, si bien llega a medirse, hay un apostolado todo junto; es tan grande, en efecto, que barrunto que delante del Rey puede cubrirse. Es puntoso tu pie, no como quiera; él es un pie disforme, es un pie fiero, y él es un pie que saca el pie del plato; y, en fin, él es un pie de tal manera, que todo lo que digo y exagero, no es, Marica, tu pie ni aun su zapato.