- XIX - Amor compadecido del dolor de un amante corazón, procura librarle de la ingrata belleza, a cuyo rigor padece No es mío el corazón, porque os lo he dado, ni vuestro porque no le habéis querido, a mí no ha de volver, que aborrecido, tengo cuanto de vos es despreciado. Pues darle a otra, que a vos, tan excusado, es ya, cuanto de vos ser admitido, ni en mí, ni en vos, ni en otra es acogido ¿adónde alberga el corazón cuitado? Amor, que ni por fuerza, ni por ruego pudo hacer con el vuestro, que le quiera, que de altivo desprecia sus despojos. Porque siervo tan fiel no se le muera, en él aire le cría al fútil fuego, que os hurta a vos de los divinos ojos.