- XVI - Recela un amante llegara a ver un retrato de su dama, al acordarse de su cruel ingratitud Al que en montes de espuma sumergido, le da el piélago tumba cristalina, es el mayor tormento de su ruina la memoria del puerto apetecido. Llora aherrojado al infeliz, que ha sido horror del cruel influjo, que le inclina, siendo quien al sollozo le destina la libertad amada que ha perdido. Si en prisión, y en tormenta, los desmayos crecen al paso del dolor terrible, acordándole el bien el mal presente. No quiero, Copia hermosa, ver sus rayos, pues para hacer que mi dolor se aumente, me acuerdas la beldad con lo imposible.