- X - A los dos extremos de amor y aborrecimiento, antes y después de gozar Amón a Tamar ¡Oh, cuán postrado Amón, oh cuán rendido, la fraterna beldad, bárbaro, adora! Teme, siente, suspira, calla y llora; ¿llora? Ya está su amor encarecido. Goza a Tamar, y en odio convertido mira su amor; ¡ah vil pasión traidora! ¿la que ayer te abrasó te hiela ahora? ¿tan presto es lo adorado aborrecido? Desear y conseguir tales efectos y tan contrarios, ¿causan que se muda todo un Dios con tan leve circunstancia? Mas ¿quién duda tan súbitos efectos? El amor ¿no es extremos? Pues ¿quién duda que del odio al amor no haya distancia?