- LXIV - Vuestra edad, Gran Señor, en tanto exceda Vuestra edad, gran Señor, en tanto exceda a la capacidad que abraza el cero; que la combinatoria de Kirkero multiplicar su cantidad no pueda. Del giro hermoso la luciente Rueda, que el uno trastornó, y otro lucero; y que el fin fue del círculo primero, principio de feliz al que suceda. Vivid, porque entre propios, y entre extraños, de mi plectro las claras armonías, celebren vuestros hechos, sin engaños; y uniendo duraciones a alegrías, a las glorias compitan vuestros años y las glorias excedan a los días.