- LXIII - Al retardarse San Juan de Sahagún en consumir la hostia sagrada por aparecérsele en ella Cristo visiblemente ¿Quién, que regale visto y o comido, el León, ya panal, imaginara? ¿Quién, que dulzura tanta se estorbara lo muy sabroso, por lo muy florido? ¡Oh Juan, come y no mires, que a un sentido le das celos con otro! ¿Y quién pensara que el Fruto de la Vida le quitara lo hermoso, la razón de apetecido? Manjar de niños es el Sacramento, y Dios, a ojos cerrados, nos provoca a merecer, comiendo, su alimento. Sólo a San Juan, que con la vista toca a Cristo en él, fue más merecimiento abrir los ojos y cerrar la boca.