- LII - Que respondió la madre Juana en los mismos consonantes No es sólo por antojo el haber dado en quererte, mi bien: pues no pudiera alguno que tus prendas conociera, negarte que mereces ser amado. Y si mi entendimiento desdichado tan incapaz de conocerte fuera, de tan grosero error aun no pudiera hallar disculpa en todo lo ignorado. Aquella que te hubiere conocido, o te ha de amar, o confesar los males que padece su ingenio en lo entendido, juntando dos extremos desiguales; con que ha de confesar que eres querido, para no dar improporciones tales.