- LXXII - De Los empeños de una casa Acto I - Ana Si de Carlos la garra y bizarría pudo por sí mover a mi cuidado, ¿cómo parecerá, siendo envidiado, lo que sólo por sí bien parecía? Si sin triunfo rendirle pretendía, sabiendo que ya vive enamorado, ¿qué victoria será verle apartado de quien antes por suyo le tenía? Pues perdone don Juan, que aunque yo quiera pagar su amor, que a olvido ya condeno, ¿cómo podré si ya en mi pena fiera introducen los celos su veneno? Que es Carlos más galán; y aunque no fuera, tiene de más galán el ser ajeno.