- XXXVI - Condena por crueldad disimulada, el alivio, que la esperanza da Diuturna enfermedad de la esperanza, que así entretienes mis cansado años, y el fiel de los bienes, y los daños, tienes en equilibrio la balanza. Que siempre suspendida, en la tardanza de inclinarse, no dejan tus engaños que lleguen a excederse en los tamaños la desesperación, o confianza. ¿Quién te ha quitado el nombre de homicida? pues lo eres más severa, si se advierte, que suspendes el alma entretenida; y entre la infausta, o felice suerte, no lo haces tú, por conservar la vida, sino por dar más dilatada muerte.