- LVIII - Al presbítero Br. D. Diego de Ribera, cantor de la dedicación de la catedral Suspende, cantor Cisne, el dulce acento: mira, por ti, al Señor que Delfos mira, en zampoña trocar la dulce lira y hacer a Admito pastoril contento. Cuanto cabe suave, si violento, piedras movió, rindió la infernal ira, corrido de escucharte, se retira; y al mismo Templo agravia tu instrumento. Que aunque no llega a sus columnas cuanto edificó la antigua Arquitectura, cuando tu clara voz sus piedras toca, nada se vio mayor sino tu canto; y así como lo excede tu dulzura, mientras más lo engrandece, más lo apoca.