- XXIII - De amor, puesto antes en sujeto indigno, es enmienda blasonar del arrepentimiento Cuando mi error y tu vileza veo contemplo, Silvio de mi amor errado, cuán grave es la malicia del pecado, cuán violenta la fuerza de un deseo. A mi misma memoria apenas creo, que pudiese caber en mi cuidado la última línea de lo despreciado, el término final de un mal empleo. Yo bien quisiera, cuando llego a verte, viendo mi infame amor, poder negarlo; mas luego la razón justa me advierte que sólo se remedia en publicarlo, porque del gran delito de quererte sólo es bastante para confesarlo.