- LXIX - Al mismo Detén el paso, caminante, advierte, que aun esta losa guarda enternecida, con triunfos de su diestra no vencida, al Capitán más valeroso, y fuerte. Al Duque de Veragua ¡o triste suerte! que nos dio en su noticia esclarecida, en relación, los bienes de su vida, y en posesión, los males de su muerte. No es muerto el Duque, aunque su cuerpo abrace, la losa, que piadosa le recibe, pues porque a su vivir el culto enlace. Aunque el mármol su muerte sobrevive, en las piedras verás el «aquí yace», más en los corazones, «aquí vive».