- LIII - A la muerte del Señor Rey Felipe IV ¡Oh cuán frágil se muestra el ser humano en los últimos términos fatales, donde sirven aromas Orientales de culto inútil, de resguardo vano! Sólo a ti respetó el poder tirano, ¡oh gran Felipe! pues con las señales que ha mostrado que todos son mortales, te ha acreditado a ti de Soberano. Conoces ser de tierra fabricado este cuerpo, y que está con mortal guerra el bien del alma en él aprisionado; y así, subiendo al bien que el Cielo encierra, que en la tierra no cabes has probado, pues aun tu cuerpo dejas porque es tierra.