- XIV - Efectos muy penosos de amor y que por no grandes igualan con las prendas de quien las causa ¿Vesme, Alcino, que atada a la cadena de amor, paso, en sus hierros aherrojada, miseria, esclavitud, desesperada, de libertad y de consuelo ajena? ¿Ves de dolor y angustia el alma llena, de tan fieros tormentos lastimada, y entre las vivas llamas abrasada, juzgarse por indigna de su pena? ¿Vesme seguir sin alma un desatino, que yo misma condeno por extraño? ¿Vesme derramar sangre en el camino, siguiendo los vestigios de un engaño? Muy admirado estás. ¿Pues, ves, Alcino? Más merece la causa de mi daño.