- XXVI - Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimento a las musas ¿En perseguirme, Mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo? Cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento, y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros, ni riquezas, a sí, siempre me causa mal contento, poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas. Y no estimo hermosura, que vencida, es despojo civil de las Edades; ni riqueza me agrada si es mentida. Teniendo por mejor en mis Verdades, consumir vanidades de la Vida, que consumir la Vida en vanidades.