- XXVIII - A la Excelentísima Señora de Paredes El Hijo, que la Esclava ha concebido, dice el Derecho, que le pertenece al legítimo Dueño, que obedece la Esclava Madre, de quien es nacido. El que retorna, el campo agradecido; opimo fruto, que obediente ofrece, es del Señor, pues si fecundo crece, se lo debe al cultivo recibido. Así, Lisi Divina, estos borrones, que hijos del alma son, partos del pecho, será razón, que a ti te restituya. Y no lo impidan sus imperfecciones, pues vienen a ser tuyos de derecho los conceptos de un Alma, que es tan tuya.