- III - Nace el Sol de los astros presidente, príncipe en las esferas conocido, y aunque el día le mira el más lucido, la noche se le atreve irreverente. Sírvele de sepulcro transparente el mar, pensión fatal de haber nacido; pues el que en todo un cielo no ha cabido le viene a ser el mar urna decente. Sol fuiste, Conde ilustre, en la nobleza, a quien la triste noche se le atreve, que es el morir del Sol naturaleza; hallaste como el Sol tumba de nieve: pues siendo corto el Orbe a tu grandeza, sólo a tal Sol la urna se le debe.