- XI - A la vanidad del hombre Este de cuatro simples adornado, tierra, llanto, vapor, incendio y fuego, menos tiene de cuerdo que de ciego, menos de ciego que de loco errado. Es nube opuesta al Sol, flor en el prado que apenas sale cuando muere luego; no tiene hora o tiempo de sosiego y presume de eterno su cuidado. Vive sin vida y dúdase si vive; no es inmortal y duda si es humano; las días gasta y nunca los recibe. Sabe que es vanidad y vive en vano; él mismo esta verdad a sí se escribe, y la verdad le deja de su mano.