- XXXIII - Amando aborrecida Querer amar y ser aborrecida no es amor, es desaire del objeto, que amor no puede ser acto perfecto, siendo en potencia bárbaro homicida. Yo adoro a quien adoro, si a mi vida (cuando el ara se ofrece del precepto) no estima su lealtad ni su concepto, dando su adoración por fe perdida. Mas, ay amor cruel, en vano quieres romper los privilegios y los nombres que con vosotras brevemente adquieres. Si publicare el mío no te asombres, que aun a coata del alma, las mujeres hacemos mentirosos a los hombres.