- XXII - A la luz del amor Sobre cinco azucenas recostada en un tapete de la Primavera dormía Venus, la que fue primera luz de los Orbes y del mundo amada. Andaba en torno de su luz sagrada una simple avecilla lisonjera, goloseando los rayos de su esfera a la llama de Venus condenada. Diana, que sintió rascar la rosa, que el mismo sol a rayos solicita, dijo por halagar la mariposa: Si quieres que el agravio te permita, no receles de amor la llama hermosa, que su fuego da vida y no la quita.