- XIII - A un cadáver Pasajero que miras sin cuidado ese cadáver que viviente ha sido, repara que de achaque de nacido le castigó su original pecado. Lo que pálido ves, ya fue rosado: lo que sin alma ves, tuvo sentido, y lo que está sin material oído, órgano fue y estuvo bien templado. Mírale bien, que aunque su vida es ida, la tiene en el ejemplo pues advierte a su soberbio polvo su partida. Juzga ahora quien goza mejor suerte: el que vive faltándole la vida o el que muere sobrándole la muerte.