- I - A una dama sentada en su cama que, al calzarse los coturnos, se desmayó de ver a su amante, que impensadamente la cogió con el hurto en los pies, como otros en las manos (Soneto de un poeta ridículo en una academia) En Tirias tersa de purpúrea pompa Amariles deidad colura campa, y unos talares de cristal se zampa, de Venus alma, de Mercurio trompa. Sin temer que un mosquito le interrompa, en fuegos sulfurantes ampos ampa; cuando su ninfo su conturno estampa en el Adonis, jabalí se rompa. Colúmbralo la diosa medio zamba, y queriendo imitar a la hecatomba, extiende helante la cerúlea gamba; suspiros gira por luciente bomba, y el hijo propio del nocturno Bamba cuadrupedantes rayos le rimbomba.