- XIX - Una pasión de Venus Débil cordera cuya blanca nieve copo a copo formó naturaleza, cándida ofrece al valle su pureza si a tanto armiño su verdor se atreve. Al cristal de un arroyo altivo mueve lobo cruel su bárbara fiereza y la simple cordera la cabeza inclina al agua y descuidada bebe. No bien hubo tocado los cristales cuando el nocivo monstruo a la desierta campaña dio de púrpura señales, quedando la traición mal encubierta, el agua salpicada de corales, el lobo ausente y la cordera muerta.