- XVIII - Bien sé yo, Cintia, el culto que se debe al que de dos sustancias desiguales tan superiores forma los mortales, que es cada cual un dios de un mundo breve; y que este honor le obliga a que se eleve sobre el ser de las obras naturales, y asaltando esas máquinas fatales, viva unido a la causa que las mueve; y soy con esto a quien tu amor desvía del uso de este gran conocimiento por la divinidad de tu hermosura; y a venerarte vive tan atento, que gime si tal vez se le figura que puede tener fin su idolatría.