- LXII - Más teme en su raíz, Lauso, aquí un pino, que si a surgir en Asia o en Europa, siendo fiel mástil de obstinada popa, atravesara el proceloso Euxino. Al cierzo y nieves, de este horror vecino, suele vestida helársenos la ropa; y aunque el sol salga, espera nuestra copa que benigna segur le corte el vino. Impaciente yo al humo, que sin llama entre mojados leños se concibe, soy huésped de unas tejas desleales. Invierne en esta sierra algún caribe execrable a las leyes naturales, si se averigua que tus versos ama.