- CXLII - A un privado Oh tú, que en las sublimes aulas de oro de reyes vives, huye, y escarmienta del que a nado escapó de la tormenta, echando al mar riquezas y tesoro. Y cuando la Fortuna en su alto coro vieres que el rostro alegre te presenta, teme de Amor la rigurosa cuenta, como tragedia que provoca a lloro. ¿Qué piensas que has de hallar firme y estable donde están en sus tronos la mentira, la lisonja, el engaño y la mudanza? Huye de tu ruina lamentable, que el cielo sólo arroja rayos de ira a los que en él no ponen su esperanza.