- CXXVIII - Respuesta de Argensola ¿Oh sol, que dejas con mortal contento los ojos de las águilas perdidos, del resplandor suave detenidos, hasta sentir la fuerza que ya siento; vencido te presenta el pensamiento, no sólo lo interior de los sentidos, pues también los demás te trae rendidos, que tienen en el alma el fundamento; que aunque no juzgo yo por poco cuerdo, oh sol divino, al que por gloria tiene morir a manos de tan grande efeto, en huir de tus rayos no la pierdo, si a la fe y a su mérito conviene ignorar las grandezas de su objeto.