- LXVIII - Si de Grecia sacaba el ostracismo los buenos por insignemente buenos, contigo, que tan pérfido a lo menos, ¿no hicieran sus repúblicas lo mismo? La de Corinto echárate del istmo (con ser viciosa) a límites ajenos. y aun regalado en uno de los senos más sordos y profundos del abismo. Y andas entre nosotros con ofensa de la virtud; mas no me desconsuelo de que dilate un rayo la venganza. Que cuando en los castigos tarda el cielo, justamente irritado, su tardanza después en el furor la recompensa.