- LXX - Ni amor ni Marte esperen que en mi acento suene de hoy más su gloria ni su ira; que de las dos empresas se retira infuso el superior conocimiento. A honor de la moral virtud frecuento, sublime Urania, mi estudiosa lira; tú en mi voz y en sus números inspira la persuasión de tu divino aliento. A merecer tu lauro nos eleve, oh musa, el celo que en tu insigne escuela tan fervoroso los ingenios llama; que los aplausos de la edad que vuela, ya en la victoria adulen, ya en la fama, no son más que ilusión de un sueño breve.