- CXVII - A la misma señora No extraño yo que a la primera ausencia, Señora, os descomponga el sentimiento, porque tanto es más áspero un tormento, cuanto socorre menos la experiencia; mas pues concede el mismo amor licencia para que se divierta el sufrimiento, tenedlo un poco a la esperanza atento, y daréis algún ocio a la paciencia. La mitad de vuestra alma, el dulce ausente, volverá presto; que a su afecto puro servirá la razón y la fortuna. Poned la fe de entrambos en seguro, formando amor de vuestras almas una; que la ausencia no es más que un accidente.