- CXXXIII - Del padre fray Jerónimo de San Josef ¡Oh quién pudiera, superior Leonardo (a vos en esto superior quisiera), arrebatar a la suprema esfera el vuelo de ese espíritu gallardo! ¡Quién la punta seráfica del dardo, que a mi madre abrasó, dulce y severa, entre el papel y vuestras manos viera arder, lucir, y herir a un pecho tardo! Esta divina pluma, que briosa, en la media región flore al vuelo con morales discursos provechosa, penetre aquesos orbes, arda en celo, llegue a la inmoble cumbre, y animosa corra del sumo y hasta el sumo cielo.