-- LXXVII - De los dos sabios son estos retratos, Nuño, que con igual filosofía lloraba el uno, el otro se reía del vano error del mundo y de sus tratos. Mirando el cuadro, pienso algunos ratos, si hubiese de dejar mi medianía, a cuál de los extremos seguiría de estos dos celebrados mentecatos. Tú, que de gravedad eres amigo, juzgarás que es mejor juntarse al coro, que a lágrimas provoca, en la tragedia; pero yo, como sé que nunca el lloro nos restituye el bien ni el bien remedia, con tu licencia el de la risa sigo.