- III - De antigua palma en la suprema altura, con los sacros olores del oriente, para su parto y muerte juntamente, hace la fénix nido y sepultura. Mueve las alas para arder segura, que el fuego a su esperanza está obediente; y así, sus llamas fieles más luciente la restituyen a la edad futura. De esta manera en la sagrada palma de nuestro alto valor arder presume mi pensamiento alegre entre sus ramas; que vuestro ardor da vida al que consume; y así, no es temerario el que a sus llamas entrega el gran depósito del alma.