- XXIX - Ha llegado mi fe a tan raro extremo, Fili, que cuando aspiro a descubrilla, porque la guardo para ti sencilla, el lustre infiel de la elocuencia temo. Purpúrea se nos muestra en lo supremo del aire a varia luz la palomilla, y cuando el mar sus ímpetus humilla, en el agua parece corvo el remo. Pues si la misma claridad añade tal fraude a la ilusión, que por un rato la vista humana de las formas duda, ¿obligaréme al peligroso ornato? ¿qué mayor bien que la verdad desnuda, si con su desnudez te persuade?