- IV - Estas son las reliquias saguntinas, injuria y gloria al sucesor de Belo, cuando en fábrica excelsa las vio el cielo al orbe origen de la luz vecinas. De hiedra presas yacen, y entre espinas, con que sus riscos arma el yerto suelo, y hoy libran la venganza y el consuelo en la contemplación de sus ruinas. Sagunto precia más verse llorada de la posteridad que si a Cartago con propicia fortuna leyes diera. Oh tú, que sobrevives al estrago, cándida fe, procura que yo muera, si amor me tiene igual piedad guardada.