- VII - Visto has amor, que no al rebelde brío de afecto natural, ni la violencia de belleza exterior, a tu obediencia redujo al libre pensamiento mío; hasta que con más noble poderío la razón allanó mi resistencia, y por su autoridad y en su presencia, juró tu servidumbre mi albedrío. Mas aunque la prisión que arrastro suena, y ufana mi elección sostiene el peso, no se oye, o no se admite, o se aborrece. Adorna tú los méritos del preso, pues su verdad desnuda no merece que Cintia quiera asir de la cadena.