- CXII - En la muerte de Felipe III Este sí, gran Filipo, que es dominio mayor que el que los reinos te asegura, pues redujo tu afecto a compostura tal, que dio a las virtudes patrocinio. Aunque se aflija, cándido, el armiño por no admitir mancilla en su blancura, la que luce en tu espíritu es más pura, y su designio superior designio. Émulo de la angélica pureza triunfó a la sombra del corpóreo velo, que pudo reprimir su interna gloria. Sólo el raro espectáculo vio el cielo, y con admiración de la victoria, le humilló la cerviz naturaleza.