- XX - Huyo de ti, y a tus umbrales llego, como tú infieles, Gala, y temo hallarte; triste, que busco en los peligros parte fiel y segura para mi sosiego. Puédenlo ser tus fraudes, no lo niego; mas viéndote, ¿quién pudo desarmarte? ya mis nuevas defensas quiso al arte, y a tu pérfido antojo las entrego. Yo moriré quejoso y tuyo, Gala, habiendo sido fábula increíble de fe indiscreta y vergonzosa pena. ¡Oh justicia de amor! ¡Qué no es posible avenirme contigo aunque seas buena, ni dejarte de amar, aunque seas mala!